Probó dejar de fumar. Probó el té de gordolobo. Algunos también probaron el Salbutamol, el inhalador que recetan en el consultorio, el Symbicort. Todos hacen lo mismo: relajan el músculo del bronquio o eliminan el síntoma de momento.
Útil, necesario. Pero no suficiente.
Si sus bronquios fueran tuberías, esos remedios abren el paso. Pero el moco endurecido y los cilios paralizados siguen ahí por dentro.
Cilios pulmonares paralizados
Es el daño silencioso que deja el moco atrapado en sus bronquios con los años. Ningún remedio de farmacia lo repara.
Por eso podía hacer todo "bien" y aun así despertarse cada mañana con la misma flema, el mismo silbido, el mismo pecho pesado.
Hasta que un grupo de universidades europeas encontró algo que la medicina convencional había pasado por alto.